"A ciertas obras no le resultan gratas las sinopsis, epítomes, prólogos, introducciones o breviarios por la afección que provoca el absoluto misterio. No sería justo, no sería ecuánime.
Puedo decir que estamos hablando sobre la trascendencia de la vida y la muerte, los términos que estos procesos exigen; filosófica, espiritual, física y poéticamente.
La ciencia que acredita, los hechos que inducen a la autoridad, la culpa que nos detiene… los tiempos… los sabios tiempos".